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PERLA ESCONDIDA EN LA CARTA Nº 375

Carta nº 375     agosto 1909

“…cuando las criaturas se ausentan, se pone el Criador a ocupar el vacío que aquellas han dejado”

 

Una vez más me quedo perplejo de las “casualidades de Dios”. Y hoy basta con mirar la festividad del miércoles y volver a leer la perla que se destaca en la carta, que la Madre Cándida escribió allá por el mes de agosto de principios del siglo XX. Parece que estaba guardada para salir en su momento. Aparece como una bocanada de esperanza para estas fechas donde las ausencias se hacen más notorias.

Creo que la Madre Cándida aporta algo nuevo ante las situaciones de ausencia de personas queridas y, sobre todo, ante la pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez: ¿Como se llena este hueco? Muchas veces hemos oído la respuesta: El tiempo todo lo cura. Y también hemos escuchado o incluso hemos dicho: paciencia y dejar pasar los días. Creo que las dos respuestas son buenas y tienen toda la razón. Pero hoy la Madre Cándida nos ofrece algo nuevo, una respuesta ante esta desolación de perder a un ser querido: El Criador ocupa el vacío que ellas han dejado. Me encanta esta nueva visión. Cuando Dios se pone a ocupar el sitio de los ausentes lo llena de amor y ese amor es el que va llegando a los que todavía estamos aquí. Ese es el amor que nos conforta y ayuda, es el que nos empuja a seguir cuando las fuerzas propias son débiles.

Hablando, como habla la Madre Cándida, de amor, del Criador, de ausencias y de vida, sólo queda preguntarnos qué hacer mientras caminamos en esta vida, mientras tenemos en nuestras manos hacer aquello que podamos. Y siempre es la misma respuesta, respuesta que ayer nos recordaba Mateo cuando en su capítulo 22 hablaba de amar y de cómo tenemos que hacerlo:

Él le dijo: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.” Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

Y no queda más que mirar la cruz y descubrir sus brazos que hablan de amar a los hermanos y la línea vertical que habla de amar a Dios. Amar con el corazón, amar con el alma y amar con todo el ser. Amar con la entera persona tanto a Dios como a los demás. Y desgastar nuestros zapatos por amor y para amar. A punto de iniciar un mes nuevo, me parece un buen propósito: que mis zapatos se desgasten para amar, para visitar a un amigo, para hacer un favor cuando te lo piden y no tiene muchas ganas de hacerlo.

Feliz día de todos los Santos, que las almas de los difuntos iluminen parte de ese camino, como lo iluminaron mientras vivieron.