Cortesía vial
14 septiembre, 2021

PAZ, SHALOM!

Al hilo de la Liturgia Eucarística diaria, me detengo.
Lamentamos que el coronavirus nos haya arramblado bastantes cosas… hasta el rito de la PAZ en la misa, a veces.

Y observo, en mi parroquia, que la gente de misa, de todos los días, aunque el sacerdote omita el rito de exhortacion a intercambiar un signo de PAZ, se vuelve hacia su entorno, saluda, una mirada amable, un levantar la mano, un pequeño gesto… que irradia PAZ.

SHALOM, decía Jesús; que va más allá de PAZ que, en nuestra cultura, podría ser simplemente, antónima de guerra… ¡la que sea!

SHALOM es más que paz: plenitud de los bienes mesiánicos, de gracia y cercanía de Dios. Y fraternidad humana. La que Jesús invoca en su oración referencial: ¡PADRE NUESTRO!

Y la gente sencilla, aunque no lo diga el cura, se arroga el derecho a expresarse y desearse esa PAZ, SHALOM que nos promete Jesús; que ya nos lo dijo que era distinta a la del mundo…

¿Tendremos que recordar a nuestros sacerdotes que, por favor, no nos quiten el rito, y la realidad expresada, de la PAZ?

Pandemia considerada, no hace falta que nos demos la mano…
Basta el corazón que musita y reza y desea cordialmente la PAZ; la que Jesús promete.
PAZ que nos compromete también: a promoverla y lograrla en cualquier situación donde nos encontremos.

Y los gestos, en la misa y en la vida diaria, ¡pueden ser múltiples!
El olivo, símbolo de PAZ, ¡puede ser expresado de tantas y sencillas maneras!

Todavía más: hacer la PAZ nos hace felices. Es una bienaventuranza que Jesús la empalma con: «Serán llamados hijos de Dios».

Que la pandemia no se lleve por delante este más que rito, de la bienaventurada y necesaria PAZ en esta pobre humanidad tan dolorida y quebrantada.

PAZ, SHALOM, en el decir y hacer y promesa de Jesús.
Que la necesitamos de verdad.

Teresa Zugazabeitia FI