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CONSEJO 8

8. Si pidieran los padres alguna cosa poco conforme, tenga firmeza y guarde las Reglas; no se deje vencer por importunidades.

                La Madre Cándida sabía que había y hay momentos con los padres de nuestros alumnos o con cualquier persona donde no puede haber acuerdo, pueden surgir disconformidades. Es normal. No es el fin del mundo. Hay veces que nos empeñamos en pedir alguna cosa, que no puede ser y parece que si no lo conseguimos se va a caer todo lo bueno realizado. No es así. Pero ante la disconformidad, la Madre Cándida pedía firmeza y guardar las reglas. Hoy diríamos firmeza y guardar las normas establecidas, guardar los Reglamentos, guardar la Constitución (da igual la norma de convivencia que sea). Añade que no hay que dejarse vencer por esas inoportunidades que la vida nos va presentando. Simplemente hay que aceptarlas como parte del camino. La clave no son las piedras, sino la forma con la que afrontamos superar esas piedras. Y cuando parezca que todo se pone muy negro, repitamos el estribillo del salmo 26 que ayer nos presentó la eucaristía:

“El Señor es mi luz y mi salvación”

Y continua el salmo:

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida

¿quién me hará temblar?

                Y ante los momentos de dudas y oscuridades:

“El Señor es mi luz y mi salvación”

Seamos firmes en nuestra identidad, actualicemos las formas, mejoremos lo necesario, pero no perdamos la esencia. Firmeza y respeto deben ir de la mano. Pero nuestro hacer esta apoyado en Dios y si perdemos este horizonte de nuestro hacer y de nuestro ser, pobres seremos, porque habremos perdido lo importante en manos de lo secundario.

                Hablamos de los Consejos por dentro y encontramos un rasgo importante:

El texto de Magdalena Sofía Barat tiene trazos de clara inspiración ignaciana, pero la M. Cándida lo acercará más todavía a la concepción revelada por el fundador de la Compañía de Jesús en sus escritos; rezuma afecto y ternura hacia las niñas pobres, pero ella recoge estas exigencias potenciándolas de alguna forma desde la dimensión universalista de su misión; en una palabra, al hacer suyo el texto, le pone el sello peculiar de su gracia carismática”.

Otros escritos

Y hablamos de los Consejos por fuera y encontramos una ciudad especial:

Salamanca ciudad de piedra y silencio. Embellecida por las piedras doradas de la cantera de Villamayor y bulliciosa por su carga juvenil. Este bullicio solo se daba en los días marcados en el calendario académico. Los demás la ciudad presentaba un ambiente sosegado y sereno, de ahí su oferta como lugar apacible para vivir. En ella cabían estilos y vidas diferentes. Compatibles.

Salamanca, «Roma chica»

Carmen Cruz

Siguiendo lo narrado por Mateo en el evangelio de ayer, seamos personas que oyen, creen, confían y siguen a Jesús, porque creen que eso es lo importante. Vayamos a las “Galileas” de hoy y sembremos paz, la paz de Dios.